A pesar de las investigaciones realizadas en los últimos 20 años, todavía no se tiene respuestas claras sobre eso. En la actualidad se puede reducir los riesgos, pero todavía se desconoce los mecanismos que llevan a la muerte. Es una de las enfermedades más desconocidas de nuestros días. Se considera el Síndrome como un proceso causado por varios factores, incidiendo en un lactante aparentemente sano, que altera su respiración y conduce a su muerte inesperada mientras duerme.
La impotencia que produce encontrar a un bebé sin vida en la cuna puede ser más usual de lo que se cree. El fallecimiento por síndrome de muerte súbita es repentino e inadvertido, se presenta en menores de un año y no tiene una causa aparente durante la autopsia.
Algunos factores de riesgos son: las madres adolescentes, mamás sin control prenatal o embarazos múltiples seguidos. También afecta el nivel socioeconómico bajo y el uso de sustancias ilegales o cigarrillo en el ambiente del pequeño. El problema aumenta con las dificultades cardiacas, la neumonía, los prematuros y el bajo peso del bebé.
En su libro Maternidad y lactancia, de editorial Planeta, la ginecoobstetra Gro Nylander cita algunas características que se repiten en la muerte súbita del infante. Por ejemplo, en una madrugada las oleadas de frío, los inviernos crudos, el descuido en un fin de semana, con una cobija que dificulte el acceso libre del oxígeno o simplemente que esté un poco enfermo y sufra una recaída.
La mayoría de los bebés se ahogan porque su esófago y pulmón están conectados; por lo tanto, la leche puede llegar al pulmón y sufren un colapso respiratorio. Otra razón, son los niños con neumonía o infecciones respiratorias, quienes se asfixian con el moco porque no tienen el mecanismo de tos desarrollado, comenta el pediatra y neonatólogo Perna.
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